Pascal Siakam a jugar la final de la NBA

El sol castigaba sobre la tierra que rodeaba al seminario Saint Andrews de Bafia, a casi 130 kilómetros de Yaoundé, la capital de Camerún. Se sentía más, claro, cuando había que cargar el hacha al hombro para cortar madera, actividad más compleja, por caso, que el lavado de platos.

De cualquier modo, ninguno de los chicos y adolescentes que allí vivían podían escaparle a alguna de esas tareas. Pascal Siakam se dio cuenta de que no tenía muchas ganas de seguir ese camino y pese a que mantuvo sus buenas calificaciones en el estudio, empezó a portarse cada vez peor.

En casa de los Siakam, se hablaba mucho de básquetbol y los tres hermanos mayores, de hecho, jugaban a ese deporte. Estaban siempre atentos a cualquier partido de la NBA que se transmitiera por la tele. A Pascal, nacido el 2 de abril de 1994, pocas cosas podían importarle menos.

De todos modos, habiendo pasado sus hermanos por allí, en 2011 a él también se le abrieron las puertas del campus de Luc Mbah a Moute, quien había debutado en la NBA en 2008 y eligió establecer este circuito de búsqueda de talentos en su país, para ofrecerles la oportunidad de salir de una vida difícil en la pobreza. Así, por caso, surgió el talentoso e histriónico Joel Embiid.

Siakam nunca había jugado. Su experiencia con la pelota naranja se reducía a lanzar en el viejo aro que tenía el seminario. Pero rápidamente vio facilidad para la disciplina y comenzó a captar la atención de los entrenadores. Un año más tarde fue elegido para el Básquetbol Sin Fronteras, el evento de la NBA que nuclea a los mejores jóvenes del mundo, y se terminó ganando una beca para jugar y estudiar en una secundaria de Estados Unidos.

Pascal Siakam ante Gabriel Deck, la noche en que San Lorenzo visitó a los Raptors (que jugaron con un equipo alternativo) en 2016.

Pascal Siakam ante Gabriel Deck, la noche en que San Lorenzo visitó a los Raptors (que jugaron con un equipo alternativo) en 2016.

Todo lo bueno que estaba sucediendo se vio interrumpido por la muerte de su papá, que falleció en un accidente de tránsito. La parte más dura para Pascal fue tener que ausentarse del funeral por no contar con todos los papeles en regla y correr el riesgo de no poder volver a entrar a Norteamérica si volvía a Camerún. Su madre y sus hermanos lo convencieron de no ir.

Luego de pasar por la Universidad de New Mexico State, decidió probar el salto a la NBA. Y en 2016, Toronto lo invitó a una prueba. Masai Ujiri, el manager de los Raptors, lo había visto cuatro años antes en aquel BSF y pese a que dudó de sus condiciones, no evaluó los resultados sino el potencial. Y le dio una chance que el pibe aprovechó:la franquicia lo eligió en el 27° puesto del draft.

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