La Tierra, rumbo a un “punto de inflexión global”

La Tierra se dirige hacia un “punto de inflexión global” si la crisis climática continúa su camino actual, advirtieron científicos y pidieron medidas urgentes para evitar “una amenaza para la civilización”.

El grupo de investigadores, que publicó un comentario en la revista Nature, dice que hay evidencia creciente para insinuar que ya se están produciendo cambios irreversibles en los sistemas ambientales de la Tierra, y que ahora estamos en un “estado de emergencia planetaria”.

Un punto de inflexión global es el umbral de cuando los sistemas del planeta van más allá del punto de no retorno, como la pérdida de la selva amazónica, el derretimiento acelerado de las capas de hielo y el deshielo del permafrost, dicen los autores del texto.

Tal colapso podría conducir a condiciones de “invernadero” que harían inhabitables algunas áreas de la Tierra.

“Argumentamos que el tiempo de intervención restante para evitar el punto de inflexión podría haberse reducido a cero, mientras que el tiempo de reacción para lograr cero emisiones netas es de 30 años en el mejor de los casos”, añadieron los autores.

Áreas problemáticas activas

Dirigido por Timothy Lenton, profesor de cambio climático y ciencias del sistema terrestre en la Universidad de Exeter, en el suroeste de Inglaterra, el equipo identificó nueve áreas donde dicen que los puntos de inflexión ya están en marcha.

Estos incluyen la destrucción generalizada de la Amazonía, la reducción del hielo marino del Ártico, la extinción de arrecifes de coral a gran escala, el derretimiento de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida Occidental, el deshielo del permafrost, la desestabilización de los bosques boreales –que contienen una gran cantidad de árboles que crecen en climas helados del norte– y una desaceleración de la circulación oceánica.

El equipo afirma que estos eventos están conectados y que el cambio en uno afectará al otro, causando una “cascada” de crisis.

Por ejemplo, el Ártico se está calentando al menos el doble de rápido que el promedio mundial. El derretimiento del hielo marino del Ártico está impulsando el calentamiento aún más porque el calor que se refleja fuera del planeta es menor.

El calentamiento regional está conduciendo a una mayor descongelación del permafrost ártico, el suelo que permanece congelado durante todo el año, lo que libera dióxido de carbono y metano a la atmósfera. El calentamiento también ha provocado turbaciones de insectos a gran escala e incendios en los bosques boreales de América del Norte “que potencialmente pueden convertir algunas regiones de sumidero de carbono en una fuente de carbono”, dijo el equipo.

Los investigadores señalaron que los primeros resultados de los modelos preliminares sugieren que el clima es mucho más sensible de lo que se pensaba y que es posible un punto de inflexión global.

“La investigación del año pasado analizó 30 tipos de cambios de régimen que abarcan el clima físico y los sistemas ecológicos, desde el colapso de la capa de hielo de la Antártida Occidental hasta el cambio de la selva tropical a sabana”, agregaron. “Esto indicó que exceder los puntos de inflexión en un sistema puede aumentar el riesgo de superarlos en otros”.

Emisiones y calentamiento global

La idea de un punto de inflexión climático no es nueva. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) introdujo el concepto hace 20 años.

En aquel entonces, la ONU sugirió que tales “discontinuidades a gran escala” solo ocurrirían cuando el calentamiento global excediera los 5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.

Pero los autores dicen que los datos de los dos informes más recientes del IPCC en 2018 y septiembre de 2019 sugieren que los puntos de inflexión pueden ocurrir entre uno y dos grados centígrados de calentamiento.

Las temperaturas promedio mundiales hoy son alrededor de un grado centígrado más altas que en la era preindustrial y siguen aumentando.

Un informe de 2018, del cual Lenton hizo parte, sugirió que se aplicará un efecto dominó si las temperaturas globales aumentan más de 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.

El modelo destacó las consecuencias de cómo las interacciones entre una variedad de factores del cambio climático, como la pérdida o el debilitamiento de los sumideros de carbono, la muerte del bosque, la retirada del hielo y el aumento de la respiración de las bacterias, podrían combinarse para formar un circuito de retroalimentación que acelera el cambio climático.

Los autores reconocen que existen límites para su comprensión del cambio climático, y que se necesita más investigación. Pero dicen que el posible impacto podría ser tan grande e “irreversible” que “errar del lado del peligro no es una opción responsable”.

En otras palabras, desde su perspectiva, no actuar es “demasiado arriesgado para apostarle en contra”.

Y el tiempo es esencial.

Si bien el Acuerdo de París de 2015 estableció el objetivo de limitar el calentamiento de la Tierra a 1,5 grados centígrados, un informe de la ONU de este mes dijo que las promesas que los países hicieron para limitar la crisis climática no están lo suficientemente cerca de cumplirse como para evitar temperaturas récord.

El informe de la brecha de emisiones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de 2019 dijo que a la tasa actual, se espera que las temperaturas aumenten 3,2 grados centígrados para 2100.

Los gases de efecto invernadero alcanzaron un récord en 2018, según un reciente reporte de la Organización Meteorológica Mundial. Los niveles de dióxido de carbono alcanzaron 407,8 partes por millón, una unidad utilizada para medir el nivel de un contaminante en el aire.

Sin embargo, la esperanza no se pierde. Los investigadores dicen que mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero aún podría retrasar la acumulación de estos impactos climáticos.

Lo que se necesita, dicen, es una acción internacional urgente para reducir las emisiones, frenar el aumento del nivel del mar y mantener el calentamiento a 1,5 grados centígrados.

“Algo a favor es que la velocidad a la que el daño se acumula hacia el punto de inflexión, y por lo tanto el riesgo planteado, aún podría estar bajo nuestro control de cierta medida”, dijeron.

“La estabilidad y la resiliencia de nuestro planeta están en peligro. La acción internacional, no solo las palabras, debe reflejar esto”.

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