La polarización, entre el libro y el viaducto

Del acto de campaña en La Rural al marketing esperanzador de la obra pública. Por ahora Cristina Kirchner y Mauricio Macri atienden caminó a la elección a sus votantes originales.

La campaña electoral está lanzada en la Argentina. Cristina Kirchner aprovechó la discrecionalidad que le regaló la Feria del Libro para hacer un acto de campaña en el predio anti imperialista de La Rural. Y Mauricio Macri utilizó la inauguración del Viaducto del Tren Mitre para exhibir el marketing esperanzador de la obra pública mientras se demoran la estabilidad del dólar y la derrota de la inflación. Cada uno, por ahora, atiende a sus votantes originales eintenta subirse a la carrera definitoria del ballotage.

Cristina lo hizo a su modo. Nada ha cambiado en el estilo ni en la gestualidad de la ex presidenta. Habló con el discurso sedado de sus arranques de campaña. Mostró la compañía de los dirigentes que jamás la contradicen y la de los artistas que se sienten cómodos bajo el abrigo de los contratos del Estado. Para los incautos que nada aprendieron de los doce años de kirchnerismo, la senadora preparó un elogio sinuoso a la economía de Donald Trump y desempolvó la emocionalidad de sus activistas. Dos géneros literarios. Fulbito para la tribuna.

Porque el rostro genuino del kirchnerismo apareció en los pasillos. No es el contrato social con el que se entretuvo Cristina ni la exhumación del recuerdo de José Ber Gelbard, aquel hábil economista amigo de Perón, de Fidel Castro y de la Unión Soviética que construyó el nido de la serpiente para el rodrigazo de 1975. La primera hiperinflación que conduciría al país adolescente hacia el subsuelo de la violencia y del terrorismo de Estado. El adn verdadero de quienes gobernaron más de una década sin más regla que el capricho propio revivió en aquellos que rompieron los carteles promocionales de Clarín o que hostigaron a la periodista de TN, Maru Duffard. Una mujer que cometía el atrevimiento de querer hacer su trabajo.

No es extraño entonces que las encuestas recientes registren dos fenómenos. Las últimas mediciones de Isonomía y de Elypsis marcan una leve recuperación de la caída de Macri y un descenso que lleva dos semanas en la imagen de Cristina. El comienzo de esta tendencia comenzó a percibirse desde el lanzamiento del gran éxito editorial que acompaña a su libro “Sinceramente”. Habrá que comprobar, en el mes que resta hasta el anuncio de las candidaturas, si se repite aquello de que Cristina crece cuando está en silencio y se complica cuando salta al centro del escenario.

De todos modos, los mayores problemas siguen siendo los del Presidente. Sus economistas calculan que la inflación de abril estará entre el 3,8% y el 4,1%; que la de mayo estaría por encima del 3% y que la de junio recién podría bajar esa barrera que se ha vuelto inexpugnable. Ese pequeño respiro y rezar para que el dólar no vuelva a escaparse son las banderas sobre las que se sostiene la expectativa electoral de Cambiemos. Mientras los días de definición se acercan,Macri buscará mostrarse lo más cerca posible de las inauguraciones de las obras públicas que atesora Horacio Rodríguez Larreta y del carisma a prueba de nervios que conserva María Eugenia Vidal.

Con sus atributos y con sus defectos, Cristina y Macri han puesto en marcha sus proyectos de supervivencia. Antitéticos pero complementarios. Todavía es una incógnita qué harán los peronistas alternativos como Sergio Massa o Juan Manuel Urtubey. Y el proto candidato que afirma ser Roberto Lavagna. Queda un mes para saber si alguno de ellos emerge en el mar embravecido de la polarización.

Fernando González

Fuente: Clarin

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