La pequeña Venecia

En una carta dirigida a Lorenzo de Médici, Américo Vespuccio describiría la recién descubierta isla de Aruba como una pequeña Venecia, una venezuela,  nombre  que por extensión recibirían también los territorios continentales más próximos.  Esta expresión continuaría usándose, traducida literalmente al alemán, cuando Carlos I de España y V de Alemania otorgara los derechos de explotación de dichos territorios a la familia Welser, para saldar las deudas que había contraído con el banco de Augsburgo.

Al invocar el nombre alemán de nuestro país, Klein-Venedig,  Mery Godigna Collet pretende establecer un paralelismo entre lo que está ocurriendo actualmente y ese oscuro episodio de nuestra historia patria, en el que  todo vestigio de identidad se subordinaba  a los intereses económicos de otra nación.

“Los alemanes de  la Colonia Welser fueron autorizados a
nombrar gobernadores y funcionarios, con su propio ejército y su propia
bandera. Los habitantes debían 
reconocerse en  la bandera de
otros” explica la escritora Lucia Boni, curadora de la muestra que se
presentará en la Galleria del Carbone del  6 al 21 de octubre de 2018.

Es por ello que Godigna Collet recurre a una transfiguración del tricolor
venezolano para denunciar la creciente injerencia forastera en nuestro país.
Diversas banderas emplazadas en la galería van diluyéndose para transformarse
en las de otras  naciones, al tiempo que
pierden lo que les confiere brillo: las estrellas. Estas yacen desprendidas en el
medio de la sala, como una metáfora de la riquezas perdidas, la más obvia de
las cuales es el capital humano emigrado.

La depauperación es  el segundo
tema que prevalece en la exposición de la venezolana.  “La artista denuncia
aquello que otros tendrían interés en mantener oculto, guiada por su sempiterno
interés en los problemas  ecológicos y
sociales”, prosigue Lucia Boni. Para ello, 
Mery  se vale  de imágenes 
que introduce en un video destinado a promover el turismo en Venezuela,
creado  por una institución
gubernamental.  El contraste entre la
visión  idealizada de un  país 
que destaca por sus maravillas naturales, y la cruda realidad de los
efectos que  los intereses económicos han
surtido en el suelo patrio, resulta muy elocuente.

Esta
exposición  se lleva a cabo en el marco
del Festival Internacional de Ferrara, un evento que anualmente congrega a importantes
periodistas, escritores y filosofos durante un fin de semana, ocasión que Mery
Godigna  aprovecha para denunciar  ante 
el mayor número de personas posible 
su percepción de la realidad venezolana.

Godigna nació en
Caracas, en 1956,  y sus obras forman
parte de colecciones tan importantes como las de la
Galería de Arte Moderno Aroldo Bonzagni  (Italia), el Museo Quai Branly de París, el
Museo de Arte Latinoamericano y el Museo del Petróleo en Texas.

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