Festival de Cannes: la sorpresa vino de un rodeo de toros

“Bull” es la primera película que se exhibió en la sección paralela Un certain regard. La historia de una joven que quiere estar en los rodeos, en Houston, obtuvo los primeros aplausos.

Una de las primeras sorpresas de este Festival ha sido Bull, opera prima de la estadounidense Annie Silverstein, que se vio antes aún que la película que abrirá esta segunda sección competitiva del Festival (La femme de mon frère, de otra cineasta, la francesa Monia Chokri).

Transcurre en Houston, y es la relación entre una joven de 14 años, Kris, algo descarriada desde que su madre está en prisión y debe vivir con su hermana menor y su abuela, y Abe, un experto en rodeo de toros, su vecino y quien será su mentor, ya que la protagonista sueña con participar en los rodeos.

Lo que comienza mal entre ambos personajes -es curioso: igual que en el filme de apertura por la Palma de Oro, The Dead Don’t Die, de Jim Jarmusch, apenas arranca se acusa a alguien de haber robado una gallina- termina como un vínculo impensado.

Más cuando Kris, sabiendo que Abe no está, irrumpe en la casa de su vecino con otros jóvenes y literalmente se la da vuelta, bebiendo alcohol y demás.

La directora, que ganó con su corto Skunkaquí el premio de la CInefondation, en 2014, apela a un retrato sincero y potente de Kris (la debutante Amber Havard), tanto en su relación con Abe (Rob Morgan, de Stranger ThingsDaredevil y la película Mudbound) como con el resto de quienes se cruza.

El mundo de lo rodeo no es particularmente atractivo, ni tiene aristas como para enganchar al espectador –todo se reduce a cuántos segundos logra el jinete estar arriba del toro-, y Silverstein fortalece ese lazo a partir de las heridas, en el cuerpo de Abe, en el interior de Kris, que los une.

Fuente: Clarin

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