catedral de notre dame

Descubre la historia de la Catedral de Notre-Dame

Cuando imaginamos París, la primera idea que se presenta en nuestra mente es la Torre Eiffel. Sin embargo, no hay que olvidar que la capital de Francia no sería la Ciudad de la Luz sin otros muchos rincones mágicos e impresionantes que también hay que visitar cuando se hace una escapada. Uno de ellos es la Catedral de Notre-Dame que, con cerca de 23 millones de visitantes al año, es el monumento más visitado de todo el continente europeo y el auténtico símbolo de la ciudad, ya que existía antes de que Eiffel comenzase a forjar su obra.

Nadie puede dudar de que Notre Dame sea la catedral más famosa del mundo, especialmente de la esfera Cristiana, todo un centro de peregrinación para católicos y creyentes, pero también para los amantes de la arquitectura, el arte y la cultura por la calidad de su fisonomía y su alcance universal gracias a las referencias literarias que se han generado en torno a ella.

Construida entre los siglos XII y XV, la Catedral de Notre-Dame es uno de los emblemas de la cultura europea y uno de los máximos exponentes del estilo gótico. Su estela se extendió a otras muchas catedrales de países vecinos, que encontraron en ella un modelo y referente a seguir por su distinguida y marcada personalidad. Francia no sería lo mismo sin ella, y lo viene demostrando desde hace más de nueve siglos. La UNESCO le concedió el título de Patrimonio de la Humanidad en 1991, refutando de este modo que se trata de un edificio de valor excepcional digno de ser preservado para la admiración de las generaciones venideras. Descubre a continuación toda la historia y algunos secretos que se esconden en los muros de la Catedral de Notre-Dame de París.

La Catedral de Notre-Dame es uno de los máximos exponentes del gótico

La Catedral de Notre-Dame es uno de los máximos exponentes del gótico

Del gótico puro a Viollet-le-Duc

En el siglo XII, París comenzó a ganar una posición predominante en la Francia medieval, configurándose como la verdadera capital política y geográfica de este potente reino. En ese momento, la Île de la Cité contaba con una iglesia dedicada a San Esteban que se había erigido en estilo románico, pero que se quedaba pequeña y que no gozaba de la grandeza ni el esplendor que esta naciente ciudad merecía. De este modo, el gótico, con sus innovadoras formas, fue la respuesta que encontró el obispo Maurice de Sully para la nueva catedral. Fue así como se gestó el proyecto de este templo, uno de los más primitivos del gótico europeo y cuyo diseño se inspiró en las técnicas que se habían empleado en la Abadía de Saint Denis, cuya remodelación gótica se había iniciado 20 años antes de la colocación de la primera piedra de Notre Dame, hecho que tuvo lugar en 1163.

Después de dos siglos, la Catedral de París tomó la forma que se buscaba y relucía en la isla del río Sena, todo un orgullo para los parisinos que habían conseguido levantar su nueva iglesia, en este caso dedicada a la Virgen María. Por la luz de sus vidrieras se filtraba el sol con una pureza y elegancia que nunca antes se había visto. Sin embargo, el paso del tiempo fue borrando de la memoria de la ciudad la existencia de esta joya medieval en su centro histórico, a excepción del período Barroco, cuando se hicieron algunas reformas para dejar la huella del gusto de la época. Hay que llegar al Romanticismo para que, de nuevo, Notre Dame vuelva a formar parte de la escena cotidiana de París, en gran parte gracias al escritor Victor Hugo.

La Catedral de París reluce en la isla del río Sena

La Catedral de París reluce en la isla del río Sena

Los estragos del paso del tiempo y los conflictos y revueltas que se habían vivido a su alrededor, como la propia Revolución Francesa, habían hecho mella en la Catedral de Notre-Dame. Fue entonces cuando se encargó a Viollet-le-Duc, maestro constructor de la reconstrucción de la ciudad de Carcassonne que ganó el título de Patrimonio de la Humanidad para esta villa medieval por su ejemplar restauración, un ambicioso proyecto para dotar de un mayor esplendor a la iglesia más importante de la capital de Francia. Se añadió un rosetón en la galería sur, se reconstruyeron muchas de las capillas laterales y se añadieron esculturas a la Galería de los Reyes. Sin embargo, la huella más importante que dejó este revolucionario arquitecto fue la alta aguja a modo de cimborrio situada detrás de las torres de la fachada principal y la colocación de las gárgolas en sus tejados.

La historia de la Catedral de Notre-Dame de París todavía no se ha terminado de escribir. Sin embargo, después de haber sobrevivido al paso de nueve siglos de historia, a las revueltas y saqueos de la Revolución Francesa, las guerras napoleónicas, los movimientos anticlericales de la Comuna de París o la Segunda Guerra Mundial, cuando sus vidrieras fueron retiradas para evitar su destrucción, el futuro de Notre-Dame es incierto tras el incendio que sufrió en abril de 2019. Entre los daños que se ocasionaron, se cuenta parte de la fábrica del siglo XII y todas las ampliaciones del siglo XIX, por lo que ahora el proyecto gira en torno a reconstruir y crear un falso histórico, o dotar a la catedral de un diseño más actual. Todo un monumento que parecía eterno pero que corrió el riesgo de haberse perdido para siempre, teniendo que esperar a renacer de las cenizas y tratar de recuperar su esplendor pasado.

La catedral de Notre Dame en París durante el incendio del 15 de abril de 2019

La catedral de Notre Dame en París durante el incendio del 15 de abril de 2019

Un incendio que lo cambió todo

La tarde del 15 de abril de 2019 será recordada por un incendio en París que enmudeció al planeta entero. A las siete de la tarde, hora francesa, comenzaba a propagarse un terrible fuego en las obras de restauración que se estaban llevando a cabo en la Catedral de Notre Dame de París. La altura del edifico ponía en jaque a los bomberos, que no conseguían calmar ni sofocar las llamas. Nueve siglos de historia narrando la vida de toda una ciudad y un país estaban a punto de perderse para siempre. Este bien Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO parecía inmortal, pero a medida que las llamas se propagaban su luz gótica se oscurecía.

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El momento más crucial se vivió cuando la aguja de la catedral, el añadido del siglo XIX obra de Viollet-le-Duc, se vino abajo. París perdía en ese mismo instante uno de los protagonistas de su skyline. Minutos más tarde, las techumbres y bóvedas se derrumbaban también debido a que la estructura eran de madera. En ese momento, una ciudad entera entonaba en cada rincón el rezo del Ave María como un gesto de esperanza para evitar la destrucción de este tesoro de la cultura europea. Sus fachadas y estructuras se salvaron, quedando a la espera de que el restos el edificio renazca de nuevo para brillar con fuerza, aunque ya nunca será lo mismo. Fatídica jornada de Lunes Santo de Semana Santa la que se vivió aquel 15 de abril de 2019 en París, un día que el mundo y los libros de historia jamás podrán olvidar.

Tras los daños causados por el incendio se espera una reconstrucción de la catedral

Tras los daños causados por el incendio se espera una reconstrucción de la catedral

Los secretos del interior de la Catedral de Notre-Dame

La catedral de París es uno de los grandes centros de peregrinación de toda la Cristiandad porque en ella se custodian algunas de las reliquias de la Pasión de Cristo, como así son la corona de espinas, uno de los clavos que sirvió para crucificar al nazareno y también un trozo de la cruz en la que murió. A pesar de ello, el resto de turistas no creyentes acuden para contemplar otras obras de arte, como son sus impresionantes vidrieras, algunas de ellas originales del siglo XII y que supusieron toda una revolución para el mundo del arte y la arquitectura del momento, ya que dotaron de gran luminosidad a la iglesia.

Las formas y decoración de las vidrieras y ventanales, al igual que la de los capiteles y columnas, son sencillas, puesto que fueron labrados durante los primeros años del gótico, arrastrando todavía la simpleza que imperaba en la etapa anterior románica. Del interior tampoco hay que perderse el altar mayor, presidido por una espectacular Piedad del siglo XVIII esculpida por Nicolas Coustou, estando rodeada por varias efigies de reyes franceses en actitud orante, y en esta zona también se sitúa el coro y la sillería tallada, gravemente dallada en el incendio de 2019.

La catedral de París es uno de los grandes centros de peregrinación de toda la Cristiandad

La catedral de París es uno de los grandes centros de peregrinación de toda la Cristiandad

La Catedral de Notre-Dame en la cultura

Durante el incendio que estuvo a punto de acabar con la Catedral de París para siempre después de más de novecientos años de historia a sus espaldas, uno de los personajes vinculados a ella que más se debió de entristecer fue Quasimodo, quien seguramente tocaría aquella noche las campanas de la iglesia en señal de duelo por los destrozos ocasionados. Esta famosa figura de la literatura francesa forma parte de la biografía de la catedral parisina gracias a que Víctor Hugo desarrolló en este edificio su magna obra «Notre-Dame de Paris», uno de los grandes exponentes del Romanticismo europeo y que la factoría Disney llevó a la gran pantalla con su película animada «El Jorobado de Notre Dame».

Gracias a estas aportaciones culturales, la catedral se dio a conocer más todavía, ya que todo el mundo soñaba con pasear por su tejados mientras tocaban con las manos las gárgolas entre las que paseaba Quasimodo suspirando por Esmeralda. La catedral no era el escenario de la obra, sino que era la protagonista en sí misma. Con ello, Victor Hugo quería situarla de nuevo en la mentalidad de los franceses, tratar de recuperar su esplendor como el símbolo de su historia y su cultura, y lo consiguió.

Fuente:bekiaviajes.com

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