Alumnos de Valencia protestan por la dificultad del examen

El coordinador recuerda que el año pasado pasó lo mismo con otro examen y el promotor de la protesta sacó un 10

El examen de Matemáticas II de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) al que se tuvieron que enfrentar este martes los alumnos en la Comunidad Valenciana ha levantado una gran ola de críticas en la plataforma Change.org, donde a las 16.00 de este miércoles más de 29.000 firmas reclamaban «soluciones» ante lo que el impulsor de la queja describía como el «examen más difícil de todos los años».

El Gobierno ha anunciado, por su parte, la creación de una comisión para garantizar «el mismo grado de dificultad» en los ejercicios de toda España.

Toni Gil, el coordinador de la PAU en la Comunidad Valenciana, ha afirmado que algún apartado de la polémica prueba de Matemáticas podía haber «mareado» a una parte de los estudiantes, pero que el contenido de todas las preguntas era «estándar».

Gil también ha sugerido que en algunos centros puede no haberse explicado todo el programa del curso. Pero ha añadido que en las reuniones celebradas el martes para establecer los criterios de corrección de las pruebas en las cinco universidades públicas valencianas, en las que participaron tanto profesores de facultad como de instituto, «nadie manifestó que el examen de Matemáticas II hubiera sido más difícil que en años anteriores».

El coordinador de la PAU ha indicado que los alumnos tendrán derecho a que su examen sea revisado e incluso a solicitar su impugnación general. También ha destacado, sin embargo, la paradoja de que en la plataforma de peticiones por Internet hayan firmado 25.000 personas cuando los estudiantes que realizaron el examen no llegaron a 9.000.

«Mucha gente apoya por simpatía», ha proseguido Gil, recordando que el año pasado también hubo en Valencia una campaña de magnitud similar en relación con el examen de Matemáticas aplicadas a las Ciencias Sociales; finalmente, el alumno que promovió la petición a través de Change.org obtuvo un 10 en el ejercicio, nadie impugnó formalmente el contenido de las preguntas y los resultados globales tampoco fueron inferiores a los de años anteriores. Unas circunstancias que ha atribuido a la presión con la que una parte de los alumnos, así como sus familias, afrontan la prueba de acceso a la universidad.

El impulsor necesita una nota alta

Este periódico ha intentado contactar con el autor de la petición de este año, Rubén García Ferrer, que, a través de la plataforma Change.org, ha respondido que prefiere no hablar con la prensa hasta que acabe los exámenes. «Necesito una nota muy alta para entrar a la carrera que quiero y me gustaría dar el 100% de mí», ha explicado.

Los alumnos también han manifestado sus quejas en las redes sociales. «El examen de Matemáticas II más difícil de los últimos años, mucha gente llorando sin apenas haber terminado el examen», ha afirmado en Twitter Andrés Torres, «se han cargado dos años de bachillerato con un simple examen y el futuro académico de la gente». «Es ridículo el nivel de exigencia del examen de Matemáticas de la comunidad valenciana. Es una vergüenza que le hagan eso a alumnos que se juegan tanto. Alumnos que salen en masa llorando de clase. Una vergüenza», añadía en la misma red social Nora.

Después de analizar el examen a instancias de este periódico, Ferran García, profesor de matemáticas en excedencia por estar ahora en la Federación de Educación de Comisiones Obreras del País Valenciano, considera que la prueba no resulta particularmente difícil. «A excepción de algún apartado que puede tener mayor complicación, el resto consiste en resolver ejercicios y en la aplicación directa de técnicas que se ven durante el curso. Sí que se puede hacer un poco largo, pero no requiere tener lo que llamamos una idea feliz, que se te pueda ocurrir o no».

El Gobierno descarta un único examen

Las diferencias en la dificultad de las pruebas en función de las comunidades —cada una de las 17 autonomías elabora sus propios exámenes— han generado un debate sobre conveniencia o no de unificar los ejercicios. Dirigentes de Castilla y León, Madrid y Galicia, tres territorios gobernados por el PP, se han posicionado a favor de que haya un único examen, insinuando que algunas autonomías hinchan las notas, lo que luego facilita a los alumnos el acceso a universidades de todo el país. En 2017, por ejemplo, en Canarias hubo un 32,1% de sobresalientes en Lengua y Literatura Española y en Baleares solo un 2,2%.

La portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Isabel Celaá, ha anunciado este miércoles la creación de un grupo de trabajo para corregir las «incidencias» y garantizar la «equidad», en cuyas reuniones participarán representantes del ministerio, las comunidades y las universidades. Tras firmar un protocolo con Defensa, Celaá ha adelantado, sin embargo, su rechazo a establecer una sola prueba: «Si por única entendemos exacta, no, no es necesario, sería un empobrecimiento del currículo». El objetivo, ha dicho, debe ser garantizar «mismo grado de dificultad».

La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) ha defendido el actual modelo: «Consideramos que la EvAU [nombre oficial de los exámenes: Evaluación para el acceso a la Universidad] es una prueba de acceso a la universidad que funciona bien y que, por ese motivo, cualquier intento de cambiarla debería hacerse desde el más amplio consenso educativo y tras un riguroso análisis de la realidad», ha indicado el organismo mediante un comunicado.

La conferencia de rectores ha agregado que no existe «ningún informe académico que sostenga con datos contrastados que hay pruebas más fáciles que otras», que cada comunidad elabora los ejercicios dentro de unos límites «muy tasados», y que las diferencias más significativas en los resultados no son atribuibles a la mayor o menor dificultad de los exámenes, sino a la extracción socioeconómica de los alumnos.

El País

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