¡Adiós, cabinas telefónicas, hasta la vista!

Cementerio de cabinas telefónicas

En 1992, Telekom operaba 120.000 cabinas telefónicas en Alemania. De todas ellas hoy solo funcionan 17.000. Las demás están almacenadas en diferentes depósitos como el de Michendorf, cerca de Berlín. Algunas de las cabinas, especialmente las amarillas, esperan hasta que un aficionado se las lleve por el módico precio de 600 euros. El resto descansa aquí.

Leer en vez de llamar por teléfono

Muchas cabinas telefónicas en Alemania renacieron como librerías públicas: cualquiera puede poner o sacar un libro de forma gratuita y anónima. Aquí, un voluntario clasifica los libros de una cabina telefónica transformada en librería en la ciudad de Stendal, en el estado federado de Sajonia-Anhalt.

El final está cerca

En Suiza, a finales de noviembre de 2019 dejarán de funcionar las viejas cabinas telefónicas. Para entonces se habrá desmantelado la última de ellas, dijeron los medios de comunicación. En estos tiempos en los que se usan teléfonos inteligentes las 24 horas del día, las cabinas telefónicas públicas prácticamente no se necesitan. El primer país en prescindir de ellas fue Jordania, en 2004.

La cabina telefónica como protagonista

La industria cinematográfica ha creado tramas enteras a partir de teléfonos públicos. En la película «Última llamada» de 2002, un asesino mantiene atrapado a Colin Farrell en una cabina. El éxito del filme alemán «Corre, Lola, corre» sería impensable sin cabinas telefónicas, al igual que «Los Pájaros» de Hitchcock, en el que una cabina ofrece protección contra las gaviotas que se han vuelto locas.

Diapositiva 4 de 7: La industria cinematográfica ha creado tramas enteras a partir de teléfonos públicos. En la película "Última llamada" de 2002, un asesino mantiene atrapado a Colin Farrell en una cabina. El éxito del filme alemán "Corre, Lola, corre" sería impensable sin cabinas telefónicas, al igual que "Los Pájaros" de Hitchcock, en el que una cabina ofrece protección contra las gaviotas que se han vuelto locas.

Graffiti, botellas de cerveza vacías y jeringas

En las cabinas telefónicas las cosas no se veían ni se ven completamente bien. Algunas veces hay que respirar por la boca para evitar el olor a orina. Ni hablar de los indiscretos que escuchan las conversaciones ajenas o la decoración artística hecha con spray y bolígrafo. Todo esto forma parte de la «experiencia en una cabina telefónica».

Una cabina telefónica fue la escena de un crimen

En 1994, esta cabina telefónica del distrito Treptow, en Berlín, se volvió famosa: desde aquí, el extorsionador alias Arno Funke se contactaba con los representantes de los grandes almacenes «Dagobert» para chantajearlos. La policía lo atrapó después de varios años de búsqueda e intentos de arresto, durante los cuales monitoreó muchos teléfonos públicos que funcionaban con tarjeta.

Diapositiva 6 de 7: En 1994, esta cabina telefónica del distrito Treptow, en Berlín, se volvió famosa: desde aquí, el extorsionador alias Arno Funke se contactaba con los representantes de los grandes almacenes "Dagobert" para chantajearlos. La policía lo atrapó después de varios años de búsqueda e intentos de arresto, durante los cuales monitoreó muchos teléfonos públicos que funcionaban con tarjeta.

Un clásico de Gran Bretaña

Las cabinas telefónicas rojas son un ícono de Gran Bretaña. Se las encuentra como llaveros, juguetes para niños o tarros de galletas. Su diseño se remonta a 1924. En Gran Bretaña también se han desmantelado más y más cabinas telefónicas en los últimos años. Para proteger a estos clásicos rojos se los declaró monumentos nacionales en 2012.

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