A 50 años de Stonewall: una historia de orgullo

El orgullo LGBTI+ que hoy conmemoramos,como todos los derechos a lo largo de la historia, se conquistó con lucha. Hace 50 años en la revuelta de Stonewall (EEUU, 1969), la resistencia a una razzia policial en un pub frecuentado por la comunidad LGBTI+ de Nueva York, propagó el grito de cientos de personas gays, lesbianas y trans que estaban orgullosas de serlo. Ese 28 de junio fue una bisagra porque ese grupo, principalmente de origen latino y afrodescendiente, decidió atrincherarse en el lugar hasta que la policía se tuvo que retirar.

La resistencia tomó las calles ese día y lo siguió haciendo todos los años, en cada vez más países. Esa revuelta fue el inicio moderno del movimiento de lucha por los derechos de las personas LGBTI+

El orgullo fue – y sigue siendo – la respuesta al sentimiento de vergüenza que la cultura dominante nos ha querido imponer. Aprendimos que sentir orgullo y festejarlo en el espacio público fue la primera y gran conquista que obtuvimos, porque fue la que nos permitió alcanzar otras de carácter legal, social y cultural.

No celebramos el orgullo LGBTI+ por vanidad, concepto que eligen algunos sectores para criticarlo, sino para defender nuestro derecho a vivir en igualdad, sin que nos maten, detengan, discriminen o violenten por no ser heterosexuales ni reproducir los roles de género. No hay un movimiento del orgullo heterosexual porque no hay persecución estatal ni estigmas sociales por el sólo hecho de serlo.

En Argentina también tenemos nuestra historia de orgullo y lucha. En 1967, se gestó “Nuestro Mundo”, el primer grupo político homosexual, que confluyó en el Frente de Liberación Homosexual (FLH), hasta que se disolvió con la dictadura que además del autoritarismo político impuso una represión moral contra nuestras identidades.

En democracia enfrentamos los edictos policiales que criminalizaban la homosexualidad y el travestismo y en junio de 1992 se organizó la primera marcha del orgullo. Uno de sus principales impulsores fue Carlos Jáuregui, el primer gay activista visible que logró instalar las demandas de nuestra comunidad en la agenda pública.

Con esa historia dimos batalla y tuvimos conquistas históricas e impensadas no muchos años antes, como el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. Aún están pendientes, entre otras, la reforma de la Ley Antidiscriminatoria, la nueva Ley de VIH, y la ley Diana Sacayan de Cupo Laboral travesti trans.

Hemos registrado un aumento de ataques contra nuestra comunidad fomentados desde discursos de odio que pensábamos superados, que la gran mayoría de la sociedad no acompaña, pero que la violencia institucional y su impunidad legitiman.

A 50 años de Stonewall, ratificamos que el camino es el orgullo, ese primera gran conquista, y es la lucha colectiva la que garantiza que todas las personas podamos ser visibles, legales y socialmente valoradas y respetadas, independientemente de nuestra orientación sexual e identidad de género. Estamos orgulloses de aportar a la construcción de una sociedad más democrática, más plural y más libre, aquella con la que soñaron “Nuestro Mundo” y Stonewall.

Martín Canevaro es vocero de 100% Diversidad y Derechos.

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